El Símbolo OM o AUM. Enseñanzas y Significado Espiritual

Significado espiritual del símbolo AUM u OM.

El OM, a menudo escrito como «AUM«, es un símbolo que resuena no solo en su manifestación fonética sino también en el profundo significado que lleva en sus tres letras, donde cada uno de estos caracteres en sánscrito se despliega como una flor que al abrirse revela un universo de filosofía y contemplación interna. Al aludir a este majestuoso símbolo, es inevitable también zambullirse en su sonido, ese mantra sagrado que, al ser vocalizado, busca armonizar al ser con el cosmos, funcionando como un puente vibratorio que conecta la materia y el espíritu, lo finito y lo infinito.

Por supuesto, las palabras y las reflexiones apenas rozan la superficie de lo que el OM puede significar y de lo que puede revelarse a través de su contemplación y su práctica. La experiencia del OM, la inmersión en su vibración y en su silencio, es un viaje que cada individuo debe emprender de una manera profundamente personal y única, y es a través de esa experiencia directa, de ese encuentro vibracional y espiritual, donde el verdadero significado del OM puede comenzar a desplegarse en su máxima expresión, llevando al practicante a profundidades insospechadas de entendimiento y conexión.

En este artículo intentaremos dar una breve pincelada sobre alguno de los significados asociados a este símbolo tan poderoso y que tantos secretos encierra.

El OM como Mantra en la Meditación

Meditación en el mantra OM o AUM, el sonido primordial del universo en el hinduismo.

La recitación del OM ha sido una práctica meditativa que ha acompañado a los buscadores espirituales durante miles de años, y que se ha transmitido de generación en generación, siendo considerada por muchos como el sonido primordial, el origen de todos los demás sonidos y palabras, y por tanto, englobando en su vibración a todo el universo y su creación. El OM es, en su máxima expresión, un símbolo y un sonido que busca unificar, que persigue la síntesis de los opuestos, y que al hacerlo, revela la naturaleza intrínseca y conectada de todo lo que existe. Al entonar el OM, los practicantes no solo participan de un ritual, sino que también se convierten en parte de una tradición y una vibración que los conecta con lo divino, con lo absoluto, siendo esta conexión un anhelo intrínseco del ser humano a lo largo de toda su historia.

Es frecuentemente utilizado al principio y al final de la mayoría de mantras y oraciones en tradición hindú. Aquí tienes algunos ejemplos de mantras hindúes populares que empiezan con el OM:

  • Om Namah Shivaya
  • Om Shanti Shanti Shanti
  • Om Namo Bhagavate Vasudevaya
  • Om Gam Ganapataye Namaha

Profundizar en el OM también significa explorar la cosmovisión del hinduismo, una religión y filosofía que ha delineado gran parte de su estructura y creencias alrededor de este símbolo y sonido sagrado. El OM es la esencia, el alma (Atman) que todo lo permea, y a la vez es el absoluto, el todo, el Brahman. En los Upanishads, textos sagrados hindúes, el OM es a menudo identificado como la vibración primordial que es inherente en todo ser y cosa en el universo. Este sonido no es una mera frecuencia audible, sino que representa la esencia de la vida misma, y es mediante la meditación y la repetición de este mantra que los practicantes buscan alcanzar un estado de unión y reconocimiento con la fuente primordial de todo lo que es.

OM, en su vibración más pura, inicia un viaje interno que es tan vasto y expansivo como el propio universo. A través de la articulación de este sonido, el meditador se embarca en un recorrido que comienza en la percepción superficial de la realidad y se adentra en las profundidades del alma y del cosmos. Es un vehículo que transporta a los buscadores desde la orilla de la conciencia fenoménica hacia los océanos infinitos de la conciencia pura.

No es solamente una vibración audible, sino también una resonancia que impregna cada célula, cada átomo del ser, creando una armonía entre la existencia individual y la universal. A través de este mantra, el meditador experimenta una expansión, una disolución de las fronteras del ego, permitiendo que la conciencia individual se funda con la conciencia cósmica. En este espacio de unidad, la dualidad se desvanece y lo que queda es una presencia, una esencia que es simultáneamente vacía y plena.

El meditador que recita el OM con profundidad y sinceridad se encuentra en un viaje de vuelta hacia el origen, hacia el punto de partida de toda creación. La dualidad de «yo» y «otro«, «interior» y «exterior«, «creador» y «creación» se va desdibujando gradualmente a medida que el OM resuena a través de los vastos espacios de la conciencia. Es en este viaje en espiral hacia el núcleo de la existencia donde el meditador puede comenzar a desentrañar los secretos del universo, revelando las capas de misterio que se ocultan tras el velo de la realidad material.

A través de los tres sonidos contenidos en OM, A-U-M, el meditador se relaciona con los tres estados de conciencia –el estado de vigilia, el sueño y el sueño profundo–, y a través de esta exploración de la conciencia, surge un cuarto estado, «Turiya«, que trasciende y a la vez pervive en todos ellos. Es un estado de pura conciencia, un reconocimiento del ser en su forma más auténtica, sin forma, sin atributos, sin limitaciones. En este estado, el buscador descubre la realidad última de la existencia, la Brahmaananda, la dicha del absoluto.

En la repetición consciente y meditativa del OM, la mente, que suele estar dispersa y atrapada en la red de la dualidad y la multiplicidad, comienza a recogerse, a centrarse, a adentrarse en un estado de absorción donde los pensamientos y las percepciones se disuelven en la vibración primordial. Cada repetición del OM es un paso más en el camino hacia el centro, hacia el corazón de la existencia, donde el conocimiento y la experiencia se funden en una sola realidad.

Por lo tanto, no es simplemente un sonido, sino un mantra que contiene la totalidad del universo, un microcosmos de la existencia total. Cada vez que se entona OM, estamos creando el universo de nuevo, participando en la eterna danza de creación, preservación y destrucción que anima los ciclos del cosmos. A través del OM, nos convertimos en co-creadores del universo, participando activamente en la manifestación de la realidad en cada momento.

El viaje que el OM inaugura es infinito, una exploración constante de los dominios del ser y del cosmos que no tiene fin. Incluso mientras nos adentramos en los secretos más profundos del universo, nuevos misterios, nuevas profundidades se despliegan ante nosotros. Es un camino sin final, un eterno despliegue de conocimiento y experiencia que nos invita a sumergirnos más y más profundamente en la infinitud de la existencia.

El OM es, en definitiva, un canto del alma, un sonido que se origina en el silencio más profundo y que nos conduce de vuelta a ese silencio.

Su relación con los Dioses Hindúes

El OM se relaciona con las tres deidades de la trinidad del hinduismo.

La vibración del OM es la vibración del universo, y cada deidad en el panteón hindú resuena y se manifiesta a través de esta vibración primordial. A, U, y M, las tres vocales que constituyen el OM, se alinean y se corresponden con la tríada de deidades supremas en el hinduismo: Brahma, Vishnu y Shiva, respectivamente, conformando así un enlace simbólico y funcional entre el sonido sagrado y las divinidades que gobiernan el cosmos en la mitología hindú.

Brahma, el creador, es reflejado en la primera sílaba «A«. El comienzo, el origen, el punto de partida de todo lo que existe y coexiste en este universo intrincado y magníficamente diverso. En la sonoridad de «A», se encuentra la génesis, donde Brahma despliega la creación desde la nada, articulando el universo en su inmensidad y complejidad. A través de la meditación en este aspecto del OM, el yogui puede conectar con la energía creativa de Brahma, comprendiendo profundamente la naturaleza impermanente y siempre cambiante de la realidad manifestada.

«U» hace eco de la energía de Vishnu, el preservador, el que sostiene y mantiene el equilibrio en la creación. Vishnu es el protector del dharma (ley cósmica), y se manifiesta en diversos avatares, como Rama y Krishna, para restaurar el equilibrio cósmico cuando este se ve amenazado. La «U» nos envuelve con la comprensión de que, a pesar de los cambios y las transiciones, hay una fuerza subyacente que busca preservar y mantener la armonía en el cosmos. Esta parte del mantra busca la protección y la benevolencia del divino, aquietando las tormentas internas y externas y permitiendo que la devoción florezca en el corazón del devoto.

La última vocal, «M», resuena con la vibración de Shiva, el destructor, pero también el regenerador. Shiva no es solo la destrucción de la forma, sino también la transmutación de la energía, la creación a través de la desintegración. En la reverberación de «M«, se contempla el final de los ciclos, la disolución de lo antiguo para dar lugar a lo nuevo, representando la impermanencia y la constante fluctuación de la vida. En la devoción a Shiva, se aprende a soltar, a liberar y a abrazar los finales como portales hacia nuevos comienzos, encontrando la paz en la aceptación del cambio y la despedida.

Al fusionarse estas tres vibraciones en el OM completo, se halla el absoluto, el Brahman, el principio unificador que no es otro que el substrato último de todo lo que existe. El Brahman es la realidad suprema que trasciende las categorías de lo creado, lo preservado y lo destruido, existiendo más allá del tiempo y del espacio, siendo inmutable y eterno. Al entonar el OM en su totalidad, el practicante no solo se conecta con cada aspecto de la divinidad manifestada en Brahma, Vishnu y Shiva, sino que también se une con el Brahman, con la realidad última que es puro ser, conciencia y bienaventuranza.

Por tanto, el OM es un símbolo y un mantra que sirve como vía de acceso a los misterios del cosmos, como un medio para entender y experimentar los diversos aspectos de la divinidad y como una herramienta para integrar estas comprensiones en el sendero espiritual. Las deidades, con sus mitos y sus lecciones, se revelan en la vibración del OM, guiando al devoto hacia una profundización en su práctica y un acercamiento hacia la divinidad que reside en su propio ser.

Con cada repetición del OM, con cada meditación en su vibración y en las deidades que se entrelazan en su sonido, el buscador espiritual se abre a las capas más profundas de comprensión y conexión, uniendo su individualidad con la universalidad, su atman (alma individual) con el Brahman (alma universal).

Significado de las letras del AUM

Diccionario de hinduismo detallado.

A

El «A«, al constituir el inicio del mantra, se asocia intrínsecamente con el principio, con el surgimiento, y en el contexto de la cosmogonía hindú, con la creación misma. Este comienzo no es simplemente la génesis de la materia y la forma, sino también la emanación del conocimiento, la sabiduría y la luz en la omnipresencia de la oscuridad cósmica.

Al emitir el sonido “A” en la meditación o en un canto devocional, uno no simplemente vocaliza un sonido; se invoca la esencia de la creación misma, el despliegue de la vida en sus infinitas formas y manifestaciones. El “A” suena como un llamado, un suave susurro que se expande a través del vacío para llenarlo con la luz de la existencia, invitando a la conciencia a sumergirse en las profundidades de su propia naturaleza originaria y creadora.

En la filosofía del Vedanta se asocia con el estado de vigilia («Jagrat«). En este plano, el ser experimenta el mundo fenoménico a través de los cinco sentidos y la mente, interactuando y creando karma a través de sus acciones y pensamientos en el mundo tangible. “A” es, por lo tanto, también un símbolo de nuestra experiencia consensuada de la realidad, donde la dualidad de sujeto y objeto es preeminente, y donde la multiplicidad y la diversidad de la creación se experimentan y se expresan plenamente.

En la práctica y la experiencia del “A”, los yoguis y practicantes espirituales encuentran un anclaje en el aquí y ahora, en el mundo manifestado que está siempre en un estado de flujo y cambio. Es una afirmación de la vida y la existencia, un reconocimiento del maravilloso y, a veces, caótico despliegue de la creación que se desenvuelve ante nuestros ojos y sentidos en cada momento de la vida.

U

Este sonido, un tono medio que conecta el principio con el final, encarna una especie de puente entre la creación y la disolución, sirviendo como un canal que conduce desde la manifestación inicial de la existencia hacia la culminación en la unificación con lo divino.

En el Vedanta, la “U” representa “Swapna”, el estado de sueño, que se encuentra en un punto intermedio entre la vigilia (Jagrat) y el sueño profundo sin sueños (Sushupti). En «Swapna«, las restricciones del mundo físico se desvanecen, proporcionando un espacio donde la mente puede explorar y crear sin limitación. Este estado onírico no es meramente una pausa en la conciencia sino un dominio en el que el subconsciente tiene la libertad de expresar, comunicar y, en ciertos aspectos, liberar. “U” nos ofrece un espacio en el que podemos explorar las profundidades más intrínsecas de nuestra psique, proporcionando tanto un refugio como un espacio para la introspección y la autoexploración.

Además, el «U» representa el mantenimiento y la protección. Es un sonido que celebra la preservación de todo lo que ha sido traído a la existencia. Es un eco que resuena a través del cosmos, manteniendo viva la vibración de la creación, cuidando de que no se desvanezca ni se disipe en la vastedad del espacio infinito. La “U” puede ser vista como un símbolo de ese principio sustentador que permite que la vida, en sus múltiples formas, prospere y evolucione.

Más allá del mantenimiento del cosmos físico, también puede ser interpretado como un símbolo de la preservación del dharma o la rectitud. No solo preserva lo que ha sido creado, sino que también sostiene los principios éticos y morales que guían la vida en el universo. En este sentido, «U» es un recordatorio constante de vivir de acuerdo con los principios del dharma, de mantener una vida que esté en equilibrio y armonía con las leyes cósmicas y universales.

La «U» también simboliza la conexión y la relación entre los seres humanos, los dioses y el universo, uniendo la manifestación con lo no manifestado, lo finito con lo infinito. Este sonido mantiene unidos los diferentes aspectos y facetas de la existencia, recordándonos que, a pesar de la diversidad y la multiplicidad de la creación, hay una unidad subyacente que lo impregna todo.

M

«M» se posiciona al final del mantra «AUM», proporcionando un final a la vibración que se originó con «A» y transitó a través de «U». Este sonido resonante representa el final de los ciclos, la disolución de la forma y la materia, la desmaterialización de la existencia fenoménica en la realidad inmutable y no manifestada. Pero lejos de significar un final absoluto o una aniquilación, «M» encarna un retorno al origen, un replegarse en la fuente primordial de la que toda la creación surge y a la que eventualmente retorna.

En la filosofía del Vedanta, «M» se asocia con el estado de «Sushupti» o sueño profundo, un estado en el que la mente y el ego están suspendidos y en el que el individuo se disuelve en la unidad del Ser absoluto. En «Sushupti«, la dualidad de sujeto y objeto se desvanece, la experiencia individual se disuelve en la conciencia universal, y la multiplicidad se funde en la singularidad del absoluto. «M» es el sonido que nos guía hacia este espacio de unidad y no-dualidad, en el que todos los fenómenos son absorbidos en la inmensidad del infinito.

Es visualizado y experimentado a menudo como una vibración que se propaga por todo el cuerpo, creando una resonancia que se siente más allá de la piel, en el espacio que rodea al meditador. Es la vibración de la disolución, el eco final que marca el regreso al silencio después de la reverberación del sonido. «M» es, por lo tanto, también el sonido del silencio, un recordatorio de la paz y la quietud que subyacen detrás del constante bullicio y la fluctuación del mundo manifestado.

En la recitación de «AUM», el sonido de «M» es una invitación a sumergirse en ese espacio de silencio y de serenidad, a experimentar la disolución del yo en el todo, y a reconocer la transitoriedad de toda forma y fenómeno. A través de la contemplación de «M» encontramos una puerta hacia la aceptación de la impermanencia, una aceptación de la naturaleza cíclica de la creación y la destrucción en el cosmos.

Es también un enlace hacia el reencuentro con el Ser, llevándonos a un estado de conciencia donde el “yo” individual se fusiona con el todo. Este sonido es un recordatorio de nuestra naturaleza intrínseca, que es atemporal, inmutable y libre de atributos y limitaciones. Al vibrar con «M«, somos conducidos hacia una introspección profunda, un espacio donde el mundo fenoménico se desvanece y lo que prevalece es la pura conciencia.

Entonces, «M» no es simplemente el final, sino una transición hacia lo eterno, un movimiento hacia lo infinito que yace más allá de la dualidad y la multiplicidad. Es un sonido que nos conecta con la trascendencia y nos invita a experimentar la inmensidad y la eternidad de la conciencia pura.

Beneficios de Recitar y Meditar en el Mantra OM

Al mantra OM, ya sea recitado verbal o mentalmente, se le atribuyen un gran número de beneficios, los cuáles vamos a describir a continuación:

  • Unificación: OM es visto como un puente entre lo individual y lo universal, conectando al ser con la fuente primaria, el Todo.
  • Despertar espiritual: La meditación en OM busca despertar la consciencia superior y avanzar hacia el autoconocimiento y la iluminación.
  • Presencia: Facilita el anclaje al presente, ofreciendo un punto de enfoque que despeja la mente de distracciones temporales.
  • Energía positiva: El sonido OM eleva la vibración energética del individuo, propiciando un estado de bienestar y paz interna.
  • Paz mental: La repetición del mantra ayuda a inducir a la mente hacia estados de tranquilidad y serenidad.
  • Relajación: La vibración del sonido OM induce una relajación profunda, desactivando la respuesta al estrés y propiciando la calma.
  • Enfoque: Al centrar la atención en el mantra, la mente se libera de pensamientos dispersos y mejora la concentración.
  • Autoconocimiento: Meditar con OM favorece el interiorización y la exploración de la propia conciencia y emociones. Ayuda a mirar hacia dentro, facilitando la reflexión personal y el desarrollo de la intuición.
  • Vibración curativa: Se cree que la vibración generada por el OM tiene propiedades curativas y rejuvenecedoras para el cuerpo.
  • Equilibrio Energético: La resonancia del OM busca equilibrar los centros energéticos o chakras del cuerpo.
  • Relajación profunda: Al calmar la mente y el cuerpo, la recitación de OM puede mejorar la calidad del sueño y ayudar en problemas de insomnio.
  • Unión: OM es frecuentemente entonado en grupos durante prácticas espirituales, creando un sentido de comunidad y conexión entre los participantes.
  • Compasión: La práctica compartida de meditación en OM puede fortalecer la empatía y la compasión entre los practicantes.

Aunque las antiguas escrituras védicas y diferentes tradiciones espirituales atribuyen diversos beneficios místicos y espirituales al OM, la ciencia contemporánea ha comenzado a explorar los efectos tangibles de su recitación. Se han realizado estudios que sugieren que la entonación de mantras, incluido OM, puede tener impactos positivos sobre el estrés y la salud mental.

Se ha observado que las vibraciones producidas durante la entonación de OM afectan positivamente al cuerpo, ralentizando la respiración y calmado el sistema nervioso. Es posible que la activación del nervio vago, que esté implicada en la respuesta de relajación del cuerpo.

Tatuajes del Símbolo OM

Tattoo del símbolo Om o Aum.

El símbolo del Om se presta a una amplia gama de interpretaciones y representaciones, permitiendo que cada persona que elige llevar este símbolo en su piel lo haga de una manera que refleje su propio camino y comprensión espiritual. A menudo, el Om se encuentra en tatuajes que también incorporan otros elementos simbólicos, tales como la flor de loto, el mandala o deidades hinduistas. Vamos a describir algunos de estos símbolos brevemente:

  • Flor de Loto: Uno de los símbolos más populares para combinar con el Om es la flor de loto, que es un símbolo de pureza, iluminación y renacimiento. La flor de loto, con sus pétalos abiertos, es también una representación de la expansión del alma y suele encontrarse en combinación con el Om para simbolizar la ascensión espiritual y la búsqueda de la verdad.
  • Mandala: El mandala, un diseño geométrico que simboliza el universo y se utiliza en meditación como un punto focal para traer paz y calma a la mente, también se combina a menudo con el Om en tatuajes. Los mandalas, con su intrincada simetría y significado espiritual, añaden un elemento visualmente impactante al diseño y pueden personalizarse infinitamente para reflejar los gustos y las intenciones del portador.
  • Yantra: Los Yantras son diagramas geométricos que se utilizan en meditación y rituales dentro del hinduismo y otras tradiciones esotéricas de la India. Cada Yantra es único y representa aspectos específicos de la cosmología y los dioses o deidades. A menudo se los ve como representaciones visuales de mantras, y de hecho, el Om puede ser central en algunos Yantras, ya que es considerado el sonido primordial del universo.
  • Trishula: El Trishula, o tridente, es un símbolo de tres puntas asociado con el dios Shiva en el hinduismo. Representa los tres aspectos de la conciencia: cognición, afección y conación (voluntad), y se dice que trae protección y justicia. La combinación de Om y Trishula es potente y es una representación de la protección divina y la sabiduría eterna.
  • Ganesha: La deidad hindú Ganesha, reconocible por su cabeza de elefante, es un símbolo de obstáculos superados y éxito alcanzado a través de la sabiduría y el esfuerzo. En algunas tradiciones y escrituras hindúes, se describe a Ganesha como «Oṃkārasvarūpa«, indicando que él es la encarnación o la forma («svarūpa») del sonido primordial «Om«. Un tatuaje de Ganesha junto con el Om puede ser un potente recordatorio de la capacidad de superar obstáculos con sabiduría y resistencia.
  • Yin y Yang: En algunas instancias, el Om se entrelaza con símbolos de otras prácticas espirituales y filosóficas, como el Yin y Yang del taoísmo. El Yin y Yang simbolizan la dualidad y la interconexión de las fuerzas opuestas en el universo, y cuando se combina con el Om, puede expresar una comprensión de la complejidad y la unidad del universo.

El sonido Om es frecuentemente utilizado en la práctica de la meditación como una herramienta para centrar la mente, canalizar la energía espiritual y conectar con lo divino, por lo que, en forma de tatuaje, también puede funcionar como un recordatorio perpetuo de la necesidad de buscar la paz interior y la conexión con el universo en la vida diaria.

Es muy importante recordar que, dada la sacralidad del símbolo Om para muchos alrededor del mundo, es vital que abordemos la decisión de tatuarlo con respeto y comprensión, reconociendo y honrando su rica historia y significado espiritual.

Referencias Bibliográficas

  • Kalyani BG, Venkatasubramanian G, Arasappa R, Rao NP, Kalmady SV, Behere RV, Rao H, Vasudev MK, Gangadhar BN. Neurohemodynamic correlates of ‘OM’ chanting: A pilot functional magnetic resonance imaging study. Int J Yoga. 2011 Jan;4(1):3-6. doi: 10.4103/0973-6131.78171. PMID: 21654968; PMCID: PMC3099099.

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